La ciudad de Tiwanaku fue un centro urbano ceremonial
muy importante para los andinos de esa época (los primeros ochocientos años de
nuestra era) en el que habitaban entre 50.000 a 100.000 personas dedicadas a
facilitar, promover y difundir las ideas religiosas y cosmovisivas de esta
cultura en los Andes. El poder de su dominio estaba principalmente en la
sabiduría y la ideología que pudieron concebir y administrar hasta que una gran
sequía ocasionó su colapso definitivo a partir del 800 de nuestra era. Lo que
nos legaron son objetos de su cultura en los que plasmaron su cosmovisión y
pensamiento que hoy todavía seguimos descifrando con dificultad. Como Tiwanaku
fue una ciudad ceremonial el conjunto de edificios seleccionado fueron los
lugares donde se realizaban una serie de ceremonias religiosas relacionadas
principalmente con el origen mítico y con los saberes necesarios para vivir en
estos parajes.
En el plano podemos observar como la totalidad de los
sitios están alineados astronómicamente con los ejes este-oeste o norte-sur.
También hay un agrupamiento en el este de la mayoría de los sitios. Solo Puma
Punku queda separado del resto.
La parte vacía de las ruinas estaba ocupada por las
construcciones de la ciudad que eran de adobe y no se han excavado todavía.
Las ruinas de la ciudad ceremonial de Tiwanaku están
ubicadas en el altiplano casi a orillas del lago Titicaca. Fueron excavadas a
principios del siglo pasado por Arturo Posnanski, luego por Bennet y por Carlos
Ponce. Lo que descubrieron en sus excavaciones constituye muy poco de lo que
realmente fue la gran ciudad, apenas unos cuantos edificios ceremoniales. Mucho
está destruido y saqueado. Actualmente se sigue excavando en forma lenta los sitios
adyacentes al conjunto de Kalasasaya.
El templete semisubterraneo, fue edificado al inicio
del período urbano, aproximadamente por el año 200 d.C. El edificio tiene una
función simbólica, que representa dentro del conjunto de edificaciones y por
los elementos que contiene, al mundo de lo de abajo (Manqapacha), de lo oscuro
de lo oculto y según Raúl Prada, del inconciente humano, gobernado este mundo
de abajo por Pachakamac representado en la estela mayor de rasgos estilísticos
más primitivos y, las cabezas clavas representando a la primera humanidad,
también primitiva, creada por Pachakamac y luego destruida para que Wiracocha
inaugurara la humanidad actual más desarrollada que construye, habita y cultiva
estos parajes; en definitiva con cultura. La manera en que este templo en forma
de patio hundido por debajo del altiplano representa y simboliza el mundo de lo
de abajo se manifiesta en:
a) el descenso hacia este mundo subterráneo por la
escalera.
b) el encuentro del eje longitudinal de su orientación
por la ubicación de las estelas y de su mirada.
c) por el espacio periférico que rodea a las estelas
con presencia perimetral de las cabezas de la primera humanidad que emergen a
lo largo de los cuatro muros que lo definen y delimitan. Es fácil imaginar una
ceremonia de recordación de ese momento fundante tan significativo para esta
cultura que se realizara allí periódicamente.
La pirámide de Akapana, actualmente no es nada más que
un montículo de tierra que parece un pequeño cerro con una lagunita en la parte
más alta. Actualmente al excavar la base han encontrado unos muros de piedra
que forman siete plataformas en escalera que le da la forma de pirámide. Se ha
supuesto que en la cima había un templo porque existen unas piedras en forma de
columnas clavadas que permanecen todavía ahí. También sabemos que existen unos
conductos de piedra para desfogar las aguas que se habrían acumulado arriba. Si
sólo fueran canales de desagüe ya son construcciones destacadas, pero si fueron
usadas para producir un estruendo atronador en determinado momento y generar un
efecto de fuerza telúrica que está asociada con los truenos y avalanchas de
tierra y agua que por el tipo de régimen pluvial característico de los Andes no
es de extrañar y que además está ligado con los dioses del trueno, entonces
podemos asombrarnos de la enorme fuerza que habría ejercido semejante artilugio
sobre la psiquis de las personas que presenciaran semejante demostración en una
ceremonia ritual periódica que se desarrollara en relación a la pirámide que
representa el mundo de lo de arriba ligado a los dioses celestes y a las
tempestades de rayos y truenos que son frecuentes en la época de lluvias en el
altiplano.
El Templo de Kalasasaya, es una especie de plataforma
elevada con patio interior al que se sube por una escalera e ingresa por una
puerta, ambas de piedras en el medio del muro este. En el centro del patio está
el monolito Ponce y en dos flancos unas habitaciones rectangulares. En la
esquina suroeste fuera del patio interior está otro monolito denominado “El
Fraile” y hacia la otra esquina de la plataforma está la puerta del sol
orientada hacia el este. El muro perimetral de piedra con pilares y sillería
tiene las mismas características y calidad de factura que el analizado
previamente pero sin cabezas clavas. Kalasasaya fue edificado después del
Templete pero en el mismo período urbano hacia aproximadamente el 250 o 300
d.C. Si bien el nombre está en idioma aymara sabemos que la cultura que lo creó
y desarrolló el imperio Tiahanaco no eran aymaras.
Existe la hipótesis que fueron los de la etnia Puquina
los que desarrollaron esta cultura y que posteriormente con la llegada del
pueblo aymara esta tuvo que desplazarse de la zona, primero al otro lado del
Lago Titicaca y luego se convertiría en el grupo que hoy conocemos como los
Callawaya, curanderos itinerantes que recorren toda Sudamérica y residen al
otro lado de la cordillera Real.
Si el Akapacha se lo entiende como el aquí y ahora de aquel entonces, todos los elementos presentes en Kalasasaya deberían jugar un rol determinado para posibilitar la prosecusión de la vida de esa sociedad, y en efecto así lo hicieron. En términos generales, el patio con sus cuartos laterales, los monolitos, la Puerta del Sol, se han organizado y distribuido como para realizar determinados rituales en diferentes épocas del año en un calendario ritual cíclico que no conocemos, pero que permite la administración del tiempo y de las actividades agrícolas y religiosas en éste Templo. Un ejemplo es la Puerta del Sol cuyos grabados se interpretan como un calendario.
Detalles del frente de la puerta del sol. La
comprensión y dominio del espacio-tiempo que les tocó vivir era fundamental
para las actividades cotidianas de siembra y cosecha, así como para los rituales
en la vida diaria.
Todo este conjunto de elementos que aparecen en
Kalasasaya está fuertemente relacionado con las preocupaciones y saberes
necesarios para llevar adelante la vida sobre la tierra. La imagen central es
solar y la rodean varios personajes unos con cabeza humana y otros con cabeza
de cóndor, ambas aladas y con cetro. Lo que se sugiere como calendario, es un
ciclo circular plegado sobre sí intercalando los soles de arriba con los de
abajo del ciclo anual.
Si vemos la cruz como símbolo debemos buscar su
significado en el cosmos, en los cielos del hemisferio sur, en las estrellas
que han sido observadas desde siempre para desentrañar sus secretos y
misterios.
El lente interpretativo que suelo usar siempre en los
andes es semiótico y parte del pensamiento andino y su particular manera de
concebir el espacio, el territorio indisociablemente unido a sus temporalidades
correspondientes y a la posibilidad predecible de sucesos y acontecimientos en
dichos espacios-tiempo.
Visto de esta manera el signo escalonado es la
representación geométrica del Pacha. Temporalmente sabemos que los andinos
creen haber pasado por tres estadios en su origen. El estadio Manqa Pacha, de
la primera humanidad creada por el dios de las profundidades habitando un mundo
oscuro primitivo y salvaje, el estadio Alaj Pacha de la luz, el sol y las
estrellas que destruye la primera humanidad y crea la humanidad actual con
cultura que cultiva un mundo variado y diverso en pisos ecológicos, y el estadio
Aka Pacha que permite a la segunda humanidad apropiarse del espacio andino,
darle un orden y sentido por sus significados a ésta realidad y administrarla
con sabiduría.
Bibliografía
MONTES RUIZ, Fernando “La Máscara de
Piedra” Simbolismo y Personalidad Aymaras en la Historia, Ed. Quipus, 1986, La
Paz
MIRANDA LUIZAGA, Jorge “La Puerta del Sol” Cosmología
y Simbolismo Andino, Ed. Garza Azul, 1991, La Paz
VAZQUEZ, DE MESA, GISBERT “Manual de Historia de
Bolivia”Ed. Gisbert, 1994, La Paz
Templete Semisubterraneo de Tiwanaku”, Ed. Los Amigos
del Libro, 1969 La Paz
GISBERT, ARZE, CAJIAS “Textil y Mundo Andino”,
Tipográfica Editora Argentina, 1992 Buenos Aires
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